La economía circular es un modelo que busca que los productos, materiales y recursos se usen el mayor tiempo posible. En lugar de fabricar–usar–botar, propone reducir, reutilizar, reparar y reciclar, de modo que los desechos se conviertan en nuevos recursos.
Dicho de forma simple: es una forma de producir y consumir sin desperdiciar, aprovechando todo lo que ya existe.
¿Por qué es importante?
La economía circular es clave para proteger el medio ambiente, mejorar la salud pública y fortalecer la economía.
- Reduce la contaminación, especialmente en países donde la gestión de residuos aún es limitada.
- Disminuye el uso de materias primas que a menudo son importadas y costosas.
- Genera empleos verdes en reciclaje, logística y nuevos modelos de negocio.
La CEPAL recuerda que la circularidad “permite desacoplar el crecimiento económico del uso intensivo de recursos naturales”, una necesidad urgente en economías vulnerables.
RD avanza: de hablar de circularidad a implementar políticas concretas
En los últimos 3–4 años, la República Dominicana pasó de discutir el concepto a poner en marcha políticas, guías de financiamiento y pilotos sectoriales en turismo, residuos, agua y algunas industrias.
Este impulso proviene de una combinación de instrumentos públicos (como la Taxonomía Verde o la Plataforma Nacional de Acción por los Plásticos), cooperación internacional (GIZ, Banco Mundial, BID) y proyectos empresariales que están demostrando resultados.
Iniciativas que ya están cambiando industrias
1. Plásticos y turismo: reducir, sustituir y cerrar ciclos en destinos turísticos
La Presidencia de la República presentó una Hoja de Ruta para reducir la contaminación por plástico, con obligaciones y líneas de financiamiento que impactan directamente la operación hotelera.
Paralelamente, proyectos apoyados por GIZ e INTEC han trabajado con hoteles y municipios turísticos para reducir plásticos de un solo uso y mejorar la recolección selectiva.
Ejemplo concreto:
- Establecimientos turísticos participantes han reportado reducciones medibles de residuos plásticos y cambios en compras hacia envases retornables (INTEC/GIZ).
2. Residuos y reciclaje: nacen cadenas de valor locales
Empresas locales como Cappla Recycling están ampliando sus plantas para convertir botellas PET y otros residuos en pellets y productos secundarios utilizados por la industria.
La Plataforma Nacional de Acción por los Plásticos (PNAP) impulsa esquemas de Responsabilidad Extendida del Productor (EPR) que pueden transformar los procesos del sector del embalaje.
Ejemplo:
- Industrias que antes solo importaban resina virgen ahora compran parte de su materia prima en el mercado local de reciclaje, aunque aún falta calidad y volumen para escalar.
3. Agua y saneamiento: circularidad hídrica
Proyectos del programa ROSA/CEPAL están enseñando a operadores y municipios a implementar prácticas de reúso de agua, recirculación y tratamiento descentralizado.
Ejemplo:
- Pilotos reportan ahorro de agua y reducción de descargas, fundamentales en zonas turísticas y agroalimentarias que comparten cuencas.
4. Construcción: iniciativas tempranas
Diagnósticos nacionales citados por la CTC-N señalan un creciente interés en reutilizar agregados, valorizar residuos de construcción y promover materiales de baja huella, aunque la adopción aún es limitada y requiere normalización técnica.
5. Agro y alimentos: valorización de residuos orgánicos
Hoteles y agroindustrias apoyadas por GIZ desarrollan proyectos de compostaje y producción de biogás para aprovechar residuos orgánicos.
Ejemplo:
- Algunos hoteles ya producen compost para sus jardines o lo entregan a agricultores locales.
Las herramientas que están impulsando la transición
Taxonomía Verde (RD, 2024)
El Ministerio de Medio Ambiente publicó la primera Taxonomía Verde del país, que define qué actividades son “verdes”. Esto facilita que bancos e inversionistas identifiquen proyectos circulares elegibles, como gestión sostenible de residuos, economía azul o tratamiento de aguas.
Guía para el financiamiento de la economía circular (GIZ, 2024)
Este documento identifica obstáculos financieros en RD y propone instrumentos “blended” que mezclan fondos públicos, privados y de cooperación para hacer viables los proyectos circulares.
Apoyo multilateral
El Banco Mundial, el BID y el BCIE han incorporado componentes circulares en préstamos para manejo de residuos, adaptación climática y protección costera.
Plataformas sectoriales (PNAP, convenios MICM)
El MICM coordina acuerdos y hojas de ruta con la industria para promover esquemas EPR y metas de reducción de residuos plásticos.
Casos que muestran que la circularidad ya está ocurriendo
- Operadores de reciclaje que transforman PET en pellets de alta calidad para exportación o venta local (Cappla Recycling).
- Hoteles en destinos turísticos que eliminaron plásticos de un solo uso tras pilotajes GIZ/INTEC.
- Proyectos piloto de la Taxonomía Verde, evaluados por la Superintendencia de Bancos, que prueban criterios para financiar proyectos verdes de agua y residuos.
¿Cómo medir si una iniciativa circular funciona? Indicadores clave
- Toneladas de materia prima virgen evitada al usar reciclado.
- Toneladas de residuos desviados de vertederos o del mar.
- Reducción del consumo de agua o energía por unidad producida.
- Ingresos por productos secundarios (pellets, compost, materiales reciclados).
- Empleos formales creados en la cadena circular.
- Financiamiento verde movilizado por bancos e inversionistas.
Barreras que todavía frenan la escala
- Falta de volumen y calidad suficiente en materiales reciclados.
- Escaso acceso a financiamiento para PYMES circulares.
- Regulaciones EPR aún en etapa de implementación.
- Pocas estadísticas robustas sobre residuos y mercados de reciclaje.
- Necesidad de mayor coordinación entre municipios, industria y sistema financiero.
La economía circular ya no es una idea abstracta en la República Dominicana. Existen políticas, empresas y pilotos que demuestran resultados concretos, especialmente en turismo, plásticos, agua y reciclaje.
Sin embargo, para que la transición sea real y a escala nacional, será necesario:
- completar e implementar plenamente los esquemas EPR,
- invertir en infraestructura de clasificación y reciclaje,
- facilitar financiamiento accesible para proyectos medianos,
- fortalecer los datos y la medición,
- y asegurar coordinación entre gobierno, industria, banca y cooperación.
Si estas piezas se alinean, la economía circular puede convertirse en una oportunidad para proteger el ambiente, mejorar la competitividad y crear empleo verde en toda la geografía dominicana.
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