Gestión de residuos en República Dominicana: un reto ambiental, sanitario y económico que exige soluciones integrales

La gestión de residuos es el proceso que abarca desde la recolección hasta el tratamiento, reciclaje o disposición final de la basura que genera una sociedad. Implica tener sistemas eficientes de separación, transporte, clasificación, tratamiento y cierre seguro de los desechos.

Explicado de manera sencilla: es todo lo que pasa con la basura desde que la sacamos de nuestras casas hasta que llega a un lugar donde no afecta la salud ni el medio ambiente.

Su importancia es enorme. Una buena gestión de residuos protege la salud pública, reduce enfermedades, evita la contaminación de ríos y suelos, disminuye emisiones de gases de efecto invernadero y ayuda a crear empleos formales en el reciclaje. En cambio, un manejo deficiente se traduce en comunidades afectadas por humo, vectores, lixiviados, malos olores, degradación ambiental y altos costos para los gobiernos locales.

Dimensiones del problema: lo que dicen los datos

1. Generación y cobertura

La República Dominicana genera cientos de miles de toneladas de residuos al año. De acuerdo con estimaciones citadas por ICEX, cada habitante produce en promedio hasta 650 kg/año, una cifra alta para la región. Esto refleja la magnitud del desafío nacional.

2. Enfoque limitado de gestión

Según la Guía de Manejo de Residuos publicada por el Ministerio de Medio Ambiente (2024), el modelo dominante sigue siendo la recolección y disposición final, con poca capacidad instalada para reciclaje, plantas de clasificación o tratamiento adecuado de residuos orgánicos. La infraestructura aún es insuficiente y desigual entre provincias.

3. Apoyo multilateral

Tanto el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como el Banco Mundial financian programas para modernizar la gestión de residuos, cerrar vertederos a cielo abierto y fortalecer capacidades municipales. Gran parte de los esfuerzos recientes se concentran en el Gran Santo Domingo, donde se genera el mayor volumen de residuos.

Impactos por provincia: salud, ambiente, clima y economía

A. Salud pública

Los vertederos a cielo abierto emiten humo, polvo, gases y atraen vectores como moscas y roedores. Evaluaciones sobre Duquesa e informes de la Liga Municipal Dominicana documentan un aumento de enfermedades respiratorias, diarreas y problemas cutáneos en comunidades cercanas.

B. Contaminación de suelos y aguas

En lugares como La Vega y otras mancomunidades, se han detectado filtraciones de lixiviados y riesgos de contaminación de acuíferos, especialmente donde no existen celdas impermeabilizadas o sistemas de tratamiento. (Fuente: diagnóstico municipal y reportes Bvearmb).

C. Emisiones de gases de efecto invernadero

Los vertederos sin captura de biogás liberan grandes cantidades de metano, uno de los gases más potentes del calentamiento global. Estudios sectoriales y organizaciones como ECORED destacan su contribución a la huella climática nacional.

D. Impacto social y económico

Muchas familias dependen del reciclaje informal para sobrevivir. Sin una gestión moderna, estos trabajadores quedan expuestos a riesgos sanitarios y en condiciones laborales precarias. Los programas del BID incluyen la inclusión social de recicladores, un paso clave hacia la equidad.

E. Costo fiscal y logístico

La falta de estaciones de transferencia, rutas eficientes y rellenos sanitarios aumenta los costos municipales. Estimaciones del Banco Mundial señalan que mantener vertederos inadecuados genera altos pasivos ambientales y gastos recurrentes que limitan la inversión local.

Casos provinciales que ilustran la realidad

Gran Santo Domingo – Vertedero de Duquesa

Ha sido uno de los puntos más estudiados por sus impactos en salud y ambiente. Su cierre y la construcción de rellenos sanitarios modernos forman parte de las prioridades del Ministerio de Medio Ambiente y los programas del BID. (Liga Municipal Dominicana).

Haina (San Cristóbal)

Con alta concentración industrial, investigaciones locales y estudios citados en ResearchGate identifican riesgos de contaminación persistente y presión sobre los sistemas de manejo de residuos.

La Vega y mancomunidades vecinas

El vertedero local enfrenta problemas de capacidad, lo que ha impulsado proyectos de estaciones de transferencia y propuestas técnico-financieras en coordinación con municipalidades.

Soluciones probadas para transformar la gestión de residuos

1. Reformas institucionales y marco legal

El fortalecimiento de la normativa, incluyendo mecanismos como la Responsabilidad Extendida del Productor (EPR), permite financiar sistemas integrados y fortalecer la gobernanza. Organismos como GIZ, BID y el Observatorio del Principio 10 recomiendan estas reformas.

2. Infraestructura moderna

Cerrar vertederos a cielo abierto y construir rellenos sanitarios controlados es esencial. El BID y el Ministerio han avanzado en proyectos para Santo Domingo y provincias intermedias.

3. Separación en origen y plantas de clasificación

La recuperación de materiales reciclables solo es posible si los hogares separan los residuos y existen plantas de clasificación (MRF). ICEX resalta que la demanda de materiales reciclados existe, pero falta escala y calidad.

4. Inclusión de recicladores informales

La formalización mediante cooperativas, contratos y compra garantizada mejora las condiciones laborales y la eficiencia del sistema. Es una prioridad en varios programas del BID.

5. Valorización energética y compostaje

El uso de biogás y el compostaje de la fracción orgánica pueden reducir emisiones y recuperar valor, siempre que existan estudios técnicos que garanticen su viabilidad. (ECORED).

6. Instrumentos económicos sostenibles

Tarifas municipales ajustadas, subsidios focalizados y esquemas de blended finance combinan recursos públicos, privados y multilaterales para crear modelos de financiamiento estables.

La gestión de residuos en la República Dominicana ya no puede abordarse solo desde la recolección y el vertido. El país necesita un sistema moderno que incluya infraestructura adecuada, economía circular, inclusión social, financiamiento sostenible y gobernanza clara.

Las experiencias locales y los proyectos apoyados por organismos internacionales muestran que las soluciones existen, pero requieren continuidad política, inversión sostenida y participación ciudadana. Mejorar la gestión de residuos no solo es un deber ambiental, sino una necesidad para proteger la salud pública, dinamizar economías locales y avanzar hacia un desarrollo más sostenible.

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